Anthropic presentó el lunes una versión revisada de su S-1 en la que, por primera vez, incluye los resultados del tercer trimestre: unos ingresos de 16.960 millones de dólares, un 47 % más que el trimestre anterior y unas 12 veces los 1.382 millones del mismo período del año pasado. La pérdida operativa fue de 567 millones de dólares, frente a un beneficio operativo de 974 millones en el trimestre previo.
A mediados de octubre, el diario británico Financial Times informó de que Anthropic había comunicado a los inversores unos ingresos de 16.800 millones de dólares y un beneficio “en términos ajustados”. Esta vez las cifras proceden de un documento regulatorio: los ingresos difieren poco, pero la línea de beneficios cambió de criterio y el resultado cayó del lado de las pérdidas.
De dónde sale la pérdida operativa
La compañía atribuye el vuelco principalmente a 5.000 millones de dólares en capacidad de cómputo a corto plazo. Anthropic arrastra escasez de cómputo desde finales del año pasado; según el New York Times, ha firmado decenas de acuerdos con Amazon, Google, SpaceX, fabricantes de chips y mineras de criptomonedas en reconversión. La potencia eléctrica disponible este año superaría los 3,5 gigavatios, y el plan es duplicarla el próximo.
La otra partida son 2.000 millones de dólares de aportación equivalente a las donaciones de los empleados, un gasto sin salida de caja.
Una cuenta rápida: si se suman de nuevo estas dos partidas, el beneficio operativo del tercer trimestre rondaría los 6.400 millones de dólares. Es solo aritmética; la compañía no usa ese criterio, y el documento tampoco garantiza que el cómputo a corto plazo no vuelva a ser necesario. Reuters añade que, por ese gasto extra, los ingresos por cada dólar invertido en cómputo bajaron respecto al trimestre anterior.
La pérdida neta debe verse aparte. En el tercer trimestre fue de 23.290 millones de dólares, unas 41 veces la pérdida operativa; la diferencia incluye partidas no operativas vinculadas a valores convertibles. En los primeros nueve meses, la pérdida neta ronda los 104.000 millones sobre unos ingresos de 33.240 millones, de los cuales más de 94.000 millones son variaciones de valor razonable sin efecto en caja de instrumentos como los bonos convertibles. Cuanto más sube la valoración de la compañía, mayor es esta pérdida contable, que tiene poco que ver con la marcha del negocio en el trimestre. Cuánto corresponde solo al tercer trimestre, las informaciones que hemos visto no lo desglosan.
El calendario de pagos de 895.000 millones
La versión revisada revela compromisos de compra y alquiler de cómputo e infraestructura de unos 895.000 millones de dólares; las distintas crónicas dan cifras de entre 895.400 y 895.900 millones. Cerca de la mitad vence antes de finales de 2030, y 69.800 millones vencen en los 12 meses posteriores al 30 de septiembre.
Los ingresos del tercer trimestre, anualizados, rondan los 67.800 millones de dólares, una cifra parecida a lo que vence en los próximos 12 meses. Es una comparación estática: los ingresos siguen creciendo y ese importe no es todo el coste de la compañía, pero da idea del peso de este calendario de pagos.
Los factores de riesgo del documento también hablan de las contrapartes:
“Certain of our compute providers and infrastructure partners depend on third-party financing or credit support”
(Algunos de nuestros proveedores de cómputo y socios de infraestructura dependen de financiación o respaldo crediticio de terceros.)
El documento añade que, si esa financiación se interrumpe o se encarece, la capacidad contratada podría retrasarse, renegociarse a otro precio, reducirse o incluso no entregarse. Reuters recuerda que Wall Street lleva tiempo preocupada por el endeudamiento para infraestructura de IA y que los diferenciales de la deuda tecnológica ya se han ampliado.
Lo que sigue sin decidirse antes de la salida a bolsa
El número de grandes clientes crece rápido: más de 11.900 clientes con ingresos anuales de al menos 100.000 dólares, frente a algo más de 1.500 a finales del año pasado. El ritmo, sin embargo, se modera: un 144 % intertrimestral en el segundo trimestre y un 47 % en el tercero.
Según Reuters, la valoración que barajan los inversores ronda 1,5 billones de dólares, frente a unos 2 billones antes. Matt Kennedy, de Renaissance Capital, prevé que la presión sobre el crecimiento y los márgenes se refleje en la valoración final. El New York Times informa de que la captación rondaría los 100.000 millones de dólares, de los cuales, según Nikkei, hasta 3.500 millones procederían de inversores japoneses.
Reuters indica que el roadshow arrancará la próxima semana. Las versiones sobre la fijación del precio y la fecha de cotización difieren: unas hablan de fijar el precio a mediados de noviembre y otras de cotizar el mes siguiente; no hay confirmación oficial y el rango de precio de la oferta tampoco se ha hecho público.
Fuentes: S-1 revisado de Anthropic, Reuters, CocoLoop, The Decoder, New York Times, Nikkei; ingresos y pérdidas contrastados según el criterio recogido de los documentos de la oferta, con el total de compromisos redondeado.