Reino Unido busca una vía de potencia media frente al dominio del cómputo de IA

El 70% del cómputo global de IA está en manos de cinco empresas. Hace un año era el 60%; ahora subió otros 10 puntos.

Ese fue el dato que la ministra británica de Tecnología, Liz Kendall, presentó el martes 28 de abril en el Royal United Services Institute (RUSI). Su mensaje posterior fue claro: Reino Unido no intentará igualar en escala a esas cinco compañías, pero debe encontrar una forma de no quedar condicionado por ellas.

La estrategia tiene nombre formal: Sovereign AI. También tiene fondos asociados: 500 millones de libras en un fondo específico, 400 millones de libras para IA de defensa y 2.000 millones de libras de apoyo del British Business Bank.

Menos carrera por modelos, más carrera por hardware

El punto central del discurso de Kendall fue la diferenciación británica: mientras otros compiten por modelos cada vez más grandes, Reino Unido quiere competir en chips de IA.

La aritmética del mercado explica la apuesta. El mercado global de chips de IA crece alrededor de 30% anual y podría alcanzar 1 billón de libras a comienzos de la década de 2030. Según Kendall, si Reino Unido captura apenas el 5%, obtendría unos 50.000 millones de libras de ingresos anuales.

Eso supera la escala anual de todo el sector fintech británico.

¿Qué cartas tiene Reino Unido? La más evidente es ARM. La empresa de IP con sede en Cambridge ya supera los 150.000 millones de dólares de valoración y es el estándar de facto en diseño de chips móviles. Kendall también nombró seis casi unicornios de hardware:

  • Fractile, chips de inferencia
  • Olix, fabricación de obleas
  • Lumai, computación fotónica
  • Optalysys, chips ópticos de IA
  • Salience Labs, computación fotónica
  • ARM

Cuatro de las seis empresas exploran rutas no tradicionales de silicio, como la fotónica y nuevas arquitecturas. Esa vía no permite enfrentarse de forma directa al bloque TSMC más Nvidia en procesos de fabricación, pero evita la parte más costosa de la carrera. El UK AI Hardware Plan completo se presentará en la London Tech Week de junio.

La alianza de potencias medias

Kendall repitió varias veces el término Middle Power Nations, o potencias medias.

La idea es sencilla. En IA, el mundo avanza hacia una estructura dominada por Estados Unidos y China. Reino Unido por sí solo no puede igualar a ninguno. Pero si Alemania, Francia, Canadá, Japón, Australia, Corea del Sur y países similares actúan juntos, pueden ganar influencia en estándares, cómputo compartido y compras coordinadas.

Entre los ejemplos citados por Kendall están:

  • un proyecto cuántico Reino Unido-Alemania de 6 millones de libras
  • el Quantum Development Group de 13 países
  • la red internacional de AI Security Institutes, presidida por Reino Unido, que se reunirá en Londres en julio y publicará buenas prácticas para evaluar modelos de IA

El último punto es el más relevante. El AISI, AI Security Institute, nació de la AI Safety Summit británica de 2023 y se movió antes que Estados Unidos en mecanismos de evaluación de modelos. La ambición de Kendall es que AISI lidere una metodología que otros países puedan usar. Reino Unido quizá no construya el modelo dominante, pero quiere escribir parte del examen.

IA soberana significa depender menos, no aislarse

La definición de Kendall sobre IA soberana suena algo rígida, pero describe bien la posición británica:

"AI sovereignty is about reducing over dependencies and increasing resilience in key national strategic priorities."

En términos simples: no dejar capacidades críticas por completo en manos ajenas, pero tampoco confundir resiliencia con ir en solitario.

La estrategia de doble vía queda así en cifras:

PartidaMontoUso
Fondo Sovereign AI500 millones de librasInversión en empresas británicas de IA, incluidas Callosum e Ineffable Intelligence
IA del Ministerio de Defensa400 millones de librasRecursos reservados para innovación nacional, una razón por la que Kendall eligió RUSI
British Business Bank2.000 millones de librasFinanciación para empresas de IA
ARIA scaling compute100 millones de librasInfraestructura de cómputo
ARIA inference lab50 millones de librasInvestigación en optimización de inferencia

En conjunto, las promesas se acercan a 3.000 millones de libras. El fondo Sovereign AI ya invirtió en Callosum e Ineffable Intelligence; esta última es la compañía respaldada la semana pasada por la ronda seed de 1.100 millones de dólares de David Silver.

Frente al gasto de capital anual de las tecnológicas estadounidenses, la cifra sigue siendo pequeña. Solo Meta prevé para 2026 un capex de 115.000 a 135.000 millones de dólares, unas 40 veces más.

¿Puede sostenerse el plan?

La apuesta británica está clara: la carrera de modelos puede estar fuera de alcance, pero la carrera de hardware aún no está decidida. La computación fotónica y las nuevas arquitecturas siguen en fase exploratoria incluso para los gigantes estadounidenses. En estándares de evaluación, Reino Unido también tiene ventaja temprana con AISI.

Los riesgos son dos.

  • 3.000 millones de libras no alcanzan para una carrera seria de hardware. Una sola fábrica avanzada de TSMC cuesta decenas de miles de millones de dólares. Si la computación fotónica no se valida, las alternativas son escasas.
  • La coordinación entre potencias medias no ha brillado. La ejecución del EU AI Act avanza lentamente, las capacidades nacionales de AISI son desiguales y el coste político de coordinarse es alto.

"We must shape this technology, not just be shaped by it."

Así cerró Kendall. La ambición está planteada. Su viabilidad dependerá de que el AI Hardware Plan de junio tenga contenido real y de que otros países acepten los estándares británicos de AISI como referencia en la reunión de julio.

Los KPI de Kendall están todos en los próximos meses.

Fuentes: Britain must secure greater control and leverage over AI to protect our national security in fractured world (GOV.UK); CocoLoop; Liz Kendall talks up work with 'middle power nations' on sovereign tech (Computer Weekly); UK AI Regulation: UK government announces plans to set standards for how AI is deployed (Bird & Bird)