Tailandia lanza plataforma de IA para todos, con 33 modelos gratis

El Ministerio de Economía y Sociedad Digital de Tailandia (MDES) puso en marcha el 31 de agosto la plataforma TH-AI Passport, que permite a los ciudadanos tailandeses mayores de 15 años registrarse y usar gratis 33 modelos de IA de 14 proveedores. La meta de usuarios fijada por el gobierno es de 5 millones.

La lista incluida no es una versión recortada. Están GPT-5.6, Claude Opus 5, Gemini 3.1 Pro y Grok 4.3; en imagen y video, GPT Image 2, Nano Banana Pro y Seedance 2.0; para generación musical, Lyria 3 Pro; para investigación profunda, Sonar Deep Research; y también está presente Pathumma LLM, desarrollado por la propia Tailandia. El acceso liberado es de nivel Pro y cubre generación de imágenes, creación de video, producción musical, investigación profunda, programación y creación de sitios web. La plataforma incorpora además más de 96 cursos de IA, cuyo marco de competencias se apoya en el AI Competency Framework de la UNESCO, el marco de alfabetización en IA de la ASEAN y el marco de ciudadanía digital de la agencia tailandesa de transacciones electrónicas (ETDA).

Las inscripciones se adelantaron a la apertura

La preinscripción arrancó el 19 de agosto y, antes de la apertura oficial, el número de inscritos ya superaba 1,3 millones. En menos de dos semanas se había consumido una cuarta parte de la meta, un ritmo poco habitual en los proyectos digitales de gobierno del sudeste asiático, donde la mayoría de los proyectos similares tropiezan porque nadie se apunta; en este caso, el problema de Tailandia será que la gente llegue demasiado rápido.

La ministra de Economía y Sociedad Digital, Chaichanok Chidchob, expuso la lógica oficial en una declaración del 28 de agosto.

"Competition between countries in the coming era will not be decided by who has the most advanced technology but by which country develops its own people to use it." (La competencia entre países en la era que viene no la decidirá quién tiene la tecnología más avanzada, sino qué país logre capacitar a su propia gente para usarla.)

Añadió que la mejor inversión no está en la herramienta, sino en el potencial de las personas. Ese planteamiento sitúa a TH-AI Passport como un proyecto educativo, no de adquisición: los más de 96 cursos y el límite de edad forman parte de esa lógica.

12,4% y 63,4%

Las cifras explican mejor que el discurso por qué Tailandia eligió este camino. En el primer trimestre de 2026, el porcentaje de población tailandesa en edad laboral que había usado IA generativa era del 12,4%, un alza frente al 9,1% anterior, pero el promedio mundial es del 17,8%, y Singapur, también miembro de la ASEAN, llega al 63,4%. La brecha no está en el acceso a la tecnología —los tailandeses también podrían pagar esas suscripciones—, sino en el precio y la barrera del idioma.

Desarrollar un modelo base competitivo requiere cómputo, datos y personas, con un ciclo que se mide en años; repartir en bloque suscripciones Pro extranjeras muestra efecto en semanas. El plan nacional de acción en IA de Tailandia cubre de 2022 a 2027, y TH-AI Passport cae en la segunda mitad de ese plan: se eligió el camino de efecto más rápido.

Quién paga la cuenta al final

Un cálculo aproximado de la estructura de costes: las suscripciones Pro personales de la categoría GPT-5.6, Claude Opus 5 cuestan al público en torno a 20 dólares al mes. Aunque un usuario solo use con regularidad tres de ellas, el coste anual a precio de venta rondaría los 700 dólares; multiplicado por los 5 millones de usuarios objetivo, la cifra contable llega al orden de decenas de miles de millones de dólares, muy por encima de lo que el presupuesto de digitalización de una economía mediana podría soportar. Por eso lo más probable es que la estructura real no siga el precio minorista, sino una combinación de descuentos de los proveedores, topes de uso por persona y subsidio estatal; solo sumando los tres se cuadran las cuentas. El gobierno no ha publicado el monto de la adquisición; las cifras anteriores son una estimación aproximada.

Estimaciones del sector sitúan el tamaño del mercado de IA de Tailandia en unos 50.000 millones de bahts, de los cuales más de 40.000 millones dependen de tecnología extranjera. A corto plazo, TH-AI Passport probablemente empujará esa proporción aún más al alza: los hábitos de uso, el estilo de los prompts y la dependencia de flujos de trabajo de 5 millones de personas se están formando sobre modelos ajenos.

En paralelo, el primer proyecto de Ley de Inteligencia Artificial de Tailandia está en consulta pública. Un país que conecta a sus ciudadanos en masa con modelos extranjeros mientras redacta su propia ley de IA —ambas cosas coinciden en el mismo trimestre— obliga a los legisladores a resolver más de lo que aparece sobre el papel: por qué canal salen los datos del país, quién responde cuando un contenido generado causa un problema, cómo verificar el límite de edad de 15 años. Antes esas cláusulas podían pulirse con calma; ahora hay que resolverlas con millones de usuarios activos ya en marcha.

Para los equipos que buscan expandirse desde China, esta lista pública ya es en sí misma información. Los modelos principales divulgados provienen todos de proveedores estadounidenses, más un modelo propio tailandés; los modelos chinos no aparecen en la lista nombrada, pese a que Tailandia ha sido siempre un mercado clave para la expansión internacional de los modelos chinos. Repartir los vales fija de golpe la opción por defecto de millones de personas; cambiar más adelante no costará dinero, sino costumbre.

Fuentes: comunicado del Ministerio de Economía y Sociedad Digital de Tailandia, Thaiger, CocoLoop, reportaje en inglés de Xinhua; la lista de modelos, el número de inscritos y la tasa de uso se contrastaron por separado con fuentes oficiales y periodísticas.