La próxima respuesta a la escasez de energía para la IA quizá no esté en tierra, sino en el mar. La inversión de 140 millones de dólares liderada por Peter Thiel fue para Panthalassa, una startup de Oregón que desarrolla centros de datos offshore impulsados por olas.
Servidores flotando en el Pacífico
Panthalassa no propone una isla artificial ni una plataforma marítima tradicional. Su sistema es un nodo flotante de unos 85 metros de diámetro, diseñado para generar electricidad a partir de las olas, enfriar el hardware con agua de mar y enviar resultados de inferencia a tierra mediante satélites de órbita baja.
Según la empresa, la máquina debe funcionar de forma autónoma: sin conexión a la red eléctrica costera, sin combustibles fósiles y sin agua dulce para refrigeración. El nodo se desplaza con las corrientes, no con un sistema convencional de hélices.
El CEO y cofundador Garth Sheldon-Coulson sostiene que las zonas de alta energía de olas en mar abierto permiten convertir ese recurso en electricidad y evitar el cuello de botella de transmisión que frena muchos proyectos de centros de datos terrestres.
En qué se gastará el capital
La Serie B acerca la valoración de Panthalassa a los 1.000 millones de dólares. Además del liderazgo de Thiel, participan John Doerr, TIME Ventures de Marc Benioff, SciFi Ventures de Max Levchin y Susquehanna Sustainable Investments.
La compañía afirma que su equipo de unas 120 personas incluye antiguos empleados de SpaceX, Tesla, NASA, Google, Apple y Blue Origin. La mezcla encaja con un proyecto que cruza ingeniería marina, aeroespacial y sistemas industriales.
Panthalassa planea usar el nuevo capital para construir fábricas, desplegar una flota y pasar de años de prototipos a sistemas comerciales.
Piloto en 2026, comercialización en 2027
La ruta de pruebas comenzó con Ocean-1 en 2021 y siguió con Ocean-2 y Wavehopper en 2024. El siguiente hito será una flota piloto Ocean-3 en el Pacífico Norte durante la segunda mitad de 2026, antes de iniciar la operación comercial en 2027.
Fundada en 2016, Panthalassa está registrada como public benefit corporation, una estructura que incorpora beneficios ambientales a las obligaciones de la empresa junto con el retorno para los accionistas.
Por qué ahora
Poner centros de datos en el mar suena extremo, pero la restricción eléctrica en tierra explica el interés. La demanda de entrenamiento e inferencia de IA alarga las colas de conexión a la red, mientras grandes compradores firman contratos de energía y cómputo a largo plazo y estudian energía nuclear, redes dedicadas e incluso conceptos de energía solar orbital.
La vía de Panthalassa consiste en llevar modelos ya entrenados a nodos de inferencia offshore, usar las olas como fuente de electricidad y el mar como refrigeración. No pretende sustituir todos los centros de datos; apuesta a que, para algunas cargas de IA, la energía barata puede pesar más que la cercanía extrema al usuario.
La parte difícil
Los riesgos son claros. Un sistema de 85 metros en aguas remotas debe resolver mantenimiento, corrosión, latencia satelital, límites de ancho de banda y dudas regulatorias cuando opera fuera de las jurisdicciones costeras habituales.
La cuestión comercial también es dura. Los centros de datos terrestres compiten por latencias de milisegundos, mientras Panthalassa aún no ha anunciado clientes. La apuesta de Thiel es que, en cinco años, la falta de energía para IA será tan urgente como la falta de chips.
Fuentes: Panthalassa Raises $140 Million to Power AI at Sea (Business Wire); Data centers at sea: Oregon's Panthalassa nets $140M led by Peter Thiel for wave-powered AI (GeekWire); CocoLoop; Thiel backs $1bn ocean data centre startup (Financial Times)