Durga Malladi, vicepresidente ejecutivo y director general de Soluciones de Borde y Centros de Datos de Qualcomm, marcó el rumbo de la próxima generación de redes móviles en el 6G Media Day de San Diego: el punto de inflexión no está en la velocidad. En sus palabras, "la diferencia del 6G no está en aumentar la velocidad de ancho de banda, sino en la integración nativa y omnipresente de la IA". Según el calendario que dio Qualcomm, el estándar técnico de la capa física del 6G todavía se está elaborando y se finalizará en 2028.
Una categoría de dispositivo que todavía no tiene nombre
El concepto que planteó Malladi es el de "dispositivos de IA agéntica". Su definición es mucho más amplia que la de los smartphones: esta categoría no se limita a los teléfonos, sino que incluye sensores, wearables y todo tipo de terminales conectados, algunos de los cuales pueden no tener pantalla. El ejemplo que citó proviene del mercado chino: el smartphone con IA Doubao.
Si se destaca el detalle de "sin pantalla", lo que Qualcomm quiere describir es un grupo de dispositivos cuya vía de acceso principal es la voz y la percepción, con el cómputo distribuido entre el dispositivo y la red. Este tipo de producto ya ha aparecido en varias oleadas en la última década, desde altavoces inteligentes hasta distintos dispositivos de IA para llevar puestos, siempre con una tasa de supervivencia baja. La diferencia esta vez está en que la premisa ha cambiado: la propia red asumirá parte de la inferencia, y el dispositivo ya no tiene que soportarlo todo por sí solo.
Hay que reescribir la tabla de ingresos de las operadoras
La segunda valoración tiene implicaciones comerciales más directas. Malladi cree que el modelo de negocio de las operadoras pasará de vender datos a ofrecer "cómputo como servicio, Token como servicio", y pone como ejemplo a China Telecom, que ya ha añadido servicios de cómputo además de los servicios de datos tradicionales.
El peso de esta afirmación está en la forma de cobro. Vender tráfico se cobra por GB, con un precio unitario que lleva años bajando, y el ARPU de las operadoras ha estado bajo presión durante una década; cobrar por Token se basa en el número de inferencias, algo directamente ligado a la intensidad de uso del usuario, con un techo completamente distinto. Ahí también está la dificultad: las operadoras no tienen modelos propios, y para entrar en el negocio de los Tokens primero necesitan clústeres de inferencia, terreno en el que su competencia pasa a ser los proveedores de la nube.
La apuesta propia de Qualcomm
Detrás de este relato está el negocio de centros de datos de Qualcomm. La compañía ya ha desplegado cuatro líneas de producto: CPU, aceleradores de IA, HBC (computación de alto ancho de banda) y chips a medida/ASIC, con el objetivo de superar los 15.000 millones de dólares en ingresos por centros de datos en el año fiscal 2029. La solución AI250 tiene una potencia de 160 kilovatios por rack, y Qualcomm prevé llegar en el futuro a varios cientos de kilovatios.
En cuanto a la elección tecnológica, Qualcomm no siguió el camino de la HBM, sino que usa su propia HBC, con el argumento de que "la HBC adopta un diseño de cómputo cercano a la memoria que, comparado con la HBM, reduce eficazmente el consumo energético y mejora el aprovechamiento del ancho de banda". Según la compañía, proveedores de nube y fabricantes de memoria ya han mostrado su apoyo. Modular, la empresa de infraestructura de IA que Qualcomm adquirió previamente, cubre la parte de la pila de software.
La brecha temporal sigue ahí
Hay un punto que conviene tener presente. El estándar 6G se finalizará en 2028 y, según el ritmo de las generaciones anteriores, la comercialización a gran escala llegaría hacia 2030. En cambio, el "Token como servicio" ya lo está haciendo China Telecom ahora mismo, sin depender del 6G.
Vincular ambas cosas en un mismo relato beneficia a la fabricante de chips: hace que el objetivo de 15.000 millones de dólares para el año fiscal 2029 parezca tener un camino trazado hacia un estándar. Para las operadoras, en cambio, poder cobrar o no por los Tokens depende de si en los próximos cuatro o cinco años logran acumular capacidad de inferencia vendible, algo que tiene poco que ver con la renovación de las estaciones base.
Fuentes: entrevista del 6G Media Day de Qualcomm, Sina Technology, CocoLoop; se verificaron el cargo de Malladi, el calendario del estándar 6G, el objetivo de ingresos de centros de datos y las cifras de potencia del AI250.