El mundo centrado en el smartphone es un mundo que Qualcomm ayudó a construir. Ahora, quien dice que esa etapa empieza a terminar es su propio CEO, Cristiano Amon.
En una entrevista con Fortune el 10 de mayo, Amon afirmó que el papel del smartphone como dispositivo principal podría empezar a ceder entre 2027 y 2028. No es una predicción de un observador externo. Unos 5.000 millones de dispositivos funcionan con chips de Qualcomm, y más del 70% de los ingresos recientes de la compañía seguían ligados a los teléfonos.
Amon también puso cifras a la transición. Para 2029, Qualcomm quiere que sus negocios fuera del smartphone sean casi tan grandes como el negocio móvil, con ingresos no vinculados a teléfonos de 22.000 millones de dólares. Suena menos a pronóstico y más a un plan de salida escrito por una de las grandes ganadoras de la era smartphone.
Del teléfono como centro al "ecosystem of you"
Amon llama a la siguiente configuración de dispositivos "ecosystem of you": gafas que ven hacia donde mira el usuario, auriculares que oyen lo que oye y un AI agent que conecta esas señales para ejecutar tareas entre dispositivos.
En esta arquitectura, el smartphone no desaparece. Pierde jerarquía. Pasa a ser un sensor más, junto a gafas, auriculares, anillos y otras interfaces con el mundo físico.
La apuesta de hardware de Amon es clara: ganarán las gafas. Están más cerca de los ojos y los oídos, los dos sentidos clave para este tipo de computación ambiental. Joyas, broches o colgantes pueden existir, pero como actores secundarios.
La lógica encaja con los Ray-Ban de Meta, el renovado interés de Google por las gafas inteligentes y los rumores sobre el próximo dispositivo Vision de Apple. La diferencia está en la posición de Qualcomm. Las marcas de dispositivos quieren la atención del consumidor; Qualcomm quiere la capa de chips debajo del ganador.
Amon espera que los wearables pasen de decenas de millones de unidades hoy a cientos de millones, quizá 1.000 millones de unidades, en cinco años. Si esa curva se cumple, Qualcomm podrá repetir su fórmula de la era smartphone: no poseer la marca que ve el consumidor, sino controlar una parte crítica de la cadena de suministro.
2026 como año de los agentes
Amon ha repetido que 2026 será el año de los agentes, primero en Semafor en abril y de nuevo en Fortune. Pero el agente que describe no es simplemente un chatbot que contesta preguntas.
Habla de software capaz de resolver pequeñas tareas de la vida física con muy poca fricción: pagar una cuenta de restaurante al verla, comparar precios al mirar un producto o llamar al médico para cambiar una cita cuando aparece un conflicto en el calendario.
La premisa de hardware es esencial. La cámara tiene que ver lo que está viendo el usuario. Un smartphone puede hacerlo, pero sacarlo, apuntar y tocar la pantalla ya rompe la promesa de baja fricción. Las gafas están mejor diseñadas para una percepción pasiva y continua.
Por eso Amon une AI agents y gafas en el mismo argumento. La forma de software llamada agente necesita una nueva superficie de hardware. El smartphone fue diseñado para aplicaciones que el usuario abre activamente; las gafas, para contexto percibido de forma constante.
6G como supuesto oculto
Amon también dedicó buena parte de la entrevista al 6G y lo calificó como el mayor cambio generacional inalámbrico de la historia. La razón es directa: las cámaras de las gafas tendrían que enviar contexto visual en tiempo real a agentes en la nube, que procesarían la información y devolverían instrucciones. Esa cadena exige ancho de banda y latencia que el 5G quizá no pueda sostener.
Hay otra consecuencia que no explicitó. Las cargas visuales continuas podrían crear en la nube un gemelo digital del mundo físico que se actualiza sin parar. Mapas espaciales de ciudades reconstruidos con video en vivo tendrían valor para conducción autónoma, robótica y gestión urbana, mucho más allá de las aplicaciones de consumo.
Qualcomm opera precisamente en chips inalámbricos, chips de IA y chips para automóviles. Para que la tesis de Amon funcione, las tres líneas deben madurar a la vez. Eso ayuda a explicar por qué la compañía se ha expandido hacia coches, PC, robots industriales y chips para centros de datos desde que él asumió el cargo.
El detalle de China
Un detalle de la entrevista destaca: Amon mencionó que ByteDance ya lanzó un smartphone con un agente de estilo OpenClaw.
Al describir el futuro de "agente más dispositivo", eligió de forma natural un ejemplo chino y no uno estadounidense. Eso puede reflejar que la adopción de AI agents en el mercado chino de smartphones avance más rápido que en Norteamérica.
Los fabricantes chinos tienen más control sobre sus sistemas operativos y ciclos de hardware muy veloces. Funciones de AI agent profundamente integradas en el sistema encuentran allí menos resistencia que en los ecosistemas iOS y Android. La mención de Amon equivale a reconocer públicamente esa observación.
Qué está apostando Amon
La estrategia de Qualcomm puede resumirse en una frase: convertir los AI agents y el hardware donde corren en una nueva capa de sistema operativo, y vender el silicio que queda debajo.
Si acierta, Qualcomm pasa de gigante de chips para smartphones a una base amplia de computación de IA para dispositivos. Si falla, porque los agentes no despegan, las gafas no se masifican o el 6G se retrasa, la compañía seguirá atrapada en un mercado de smartphones más lento mientras Apple y Google presionan con chips propios.
Amon cuenta con 30 años dentro de Qualcomm, pero su prueba de cinco años como CEO ya cruzó la mitad. Él mismo fijó la ventana de 2027 a 2028. Para entonces, el "ecosystem of you" será el próximo cambio de plataforma, o el final de la era smartphone será más largo y costoso de lo que espera.
Fuentes: CocoLoop; Qualcomm CEO Cristiano Amon says 2026 is the year AI agents go mainstream—and the smartphone's reign as your primary device is ending (Fortune); Qualcomm CEO is working with 'pretty much all' major AI players on top-secret devices (Fortune)